30 may 2008

SALVADOR

Tengo una vida provisional, como de cuarto de hotel. Con la cama bien hecha; con cada cosa en su sitio, con las ventanas cerradas y el aire acondicionado funcionando todo el día, con las flores en su florero, las palabras agarradas a un cuaderno, la luz encendida toda la noche.
Y es que desde que te conozco tengo una vida provisional, como de vagón de tren. Con silencios de viajes, con los asientos bien rectos y los paisajes corriendo frente a mi ventana inmóvil.


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